Ana llevó 100 monedas al banco. El cajero le dijo: 'Cada año te daremos 10 monedas extra por dejar el dinero aquí'.
Al año tenía 110. Al siguiente, el banco le dio 10% de 110, así que ganó 11. Tenía 121.
Año tras año la bola de nieve crecía. A los 10 años, ¡tenía casi 260 monedas sin haber agregado nada!
Ana entendió que el tiempo es el mejor amigo de quien ahorra temprano.