Diego vio el anuncio: el videojuego nuevo costaba 80 monedas. Tenía justo 80. Estaba listo para correr a la tienda.
Su hermana mayor le dijo: 'Espera 24 horas. Si mañana lo sigues queriendo igual, cómpralo'.
Al día siguiente, Diego pensó: con 80 monedas también podría ir al cine, comprar un libro y aún le sobraría.
Decidió esperar a que el juego bajara de precio. Tres semanas después costaba 45. Compró el juego y le sobraron 35 monedas.