Tomás quería 5 sobres de figuritas. No tenía dinero, así que le pidió 25 monedas prestadas a su primo.
Su primo le dijo: 'Está bien, pero la próxima semana me devuelves 28 monedas'.
Cuando recibió su mesada, Tomás pagó las 28. Le quedaron solo 2 monedas en vez de las 30 que esperaba.
Aprendió que pedir prestado tiene un costo y que es mejor ahorrar primero y comprar después.